Los desafíos en materia energética que deberá enfrentar Chile de aquí a 2030

2 · abril · 2015

El profesor del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos de la USM Viña del Mar, Sebastián Amaro, se refiere a los pronósticos anunciados por el informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo a cargo de 31 organismos de la ONU bajo la conducción de Unesco, cuyos resultados ponen énfasis, entre otras cosas, en las transformaciones que deberán aplicar los países del mundo a su matriz energética para adecuarse a las condiciones de escasez de agua.

sebastian-amaroEl panorama es poco alentador. Así define el profesor del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos de la Universidad Santa María Viña del Mar, Sebastián Amaro, la situación de déficit hídrico que se proyecta en el planeta de aquí a 2030, de acuerdo a una investigación realizada por Unesco junto a otros 31 organismos de la ONU.

El informe detalla que, de no cambiarse el consumo de los recursos hídricos a nivel global, el déficit podría llegar a un 40 por ciento en un plazo que no superaría los 15 años. Pese a que en el último tiempo han existido avances en el acceso al agua, las tensiones aumentarían por el incremento demográfico. En ese aspecto, un dato no menor es que, pese a todo, en el mundo aún existen 748 millones de personas –principalmente pobres, marginados y mujeres– que no tienen acceso a agua preservada de contaminación.

De tal manera, el documento plantea que, en virtud de que el agua es un recurso fundamental para la vida, la gestión en esos términos debe mejorar como lo han demostrado algunos países, incluso aquellos en vías de desarrollo, lo cual permita una utilización más escrupulosa de estos recursos, ya que en el sector agrícola, que es el que mayor cantidad de agua utiliza en sus procesos productivos, persistirían los regadíos intensivos y el uso de pesticidas u otros compontes químicos cercanos a los cursos fluviales, lo cual es un factor para la contaminación de las aguas.

Asimismo, las deficiencias en materia de gestión también habrían llevado –según establece el informe– a que se pague un precio inferior por sobre el valor real en el sector energético o industrial. El informe plantea que se torna necesario el desarrollo de energías renovables por sobre las centrales térmicas, generadoras del 80 por ciento de energía a nivel global, las que en sus procesos productivos consumen grandes cantidades de agua.

Energías Renovables No Convencionales

En cuanto a la utilización de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), el profesor Sebastián Amaro piensa que pueden constituir una alternativa en materia de generación energética, pero que ello implica considerar varios factores, entre ellos, la cultura energética de la población y cómo se maneje su desarrollo y producción a nivel de economía.

Sin embargo, el anuncio de que la planta de energía solar más grande del mundo (Estados Unidos, California) produjo menos de lo esperado durante el 2014, pone en entredicho este tipo de energía como alternativa real para diversificar la matriz energética, e incluso puede significar que, dados sus altos costos de instalación, el precio para su acceso se incremente y su uso termine siendo de elite. En ese sentido, el profesor del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos USM cree que “en general las ERNC podrían elitizarse en la medida de cómo las tratemos nosotros, ya que existen modelos que funcionan como casas autosustentables a través de paneles solares, pero esto va a depender de cómo se maneje a nivel de los grandes grupos económicos, aunque el precio de los paneles solares ha ido descendiendo durante el último tiempo, pero el problema es que estos grupos económicos, sobre todo en Latinoamérica, se apropian de estos negocio y lo dejan fuera del alcance de muchas personas”.

Centrales térmicas y energía nuclear

TermoelectricaAl menos en Chile, en términos de generación energética, uno de los factores más controversiales ha sido la presencia de gran cantidad de centrales termoeléctricas a lo largo del país. De hecho, en la Región de Valparaíso recientemente surge un conflicto entre vecinos de Limache y la empresa IC Power, por el proyecto de instalación de una central termoeléctrica en los alrededores de esa comuna. Actualmente, este tipo de centrales representan un 70 por ciento de la matriz energética chilena, debido a que los costos asociados a la producción a través de estas son bajos. Uno de los puntos más críticos, es el que dice relación con la contaminación atmosférica y la gran cantidad de agua que requieren para su funcionamiento, siendo uno de los fundamentos para el rechazo por parte de las comunidades.

Para el profesor Sebastián Amaro, “centrales de estas características como las plantas a carbón y las de hidrogenación, producen gran cantidad de energía y alimentan el consumo base, por tanto son necesarias, y por esto no serían una alternativa las ERNC puesto que, por ejemplo, la energía solar debe considerar que en la noche no hay sol, o en periodos de excesiva nubosidad, por tanto otra opción serían las plantas nucleares, y aunque producen gran cantidad de energía a costos competitivos, contaminando mucho menos, lo riesgoso es que, si bien estas centrales tienen tasas de falla muy pequeñas, cuando estas ocurren las consecuencias son significativas, más aún en un país sísmico como Chile”.

Finalmente, el profesor advierte sobre el potencial riesgo de la desertificación en Chile, lo cual implica poder diseñar una política energética que se adecúe a esas condiciones y una agenda energética que se proyecte en el largo plazo y no solo en términos coyunturales entre un gobierno y otro.

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