Raúl Zurita: “Todo lo que soy tiene que ver con la Universidad Santa María”

4 · noviembre · 2015

Este viernes 6 de noviembre, al mediodía, el poeta recibirá el grado de Doctor Honoris Causa que le otorgará su Alma Mater. Será el primer sansano en recibirlo, y por eso dice estar muy honrado por el reconocimiento. En esta entrevista, recuerda algunas anécdotas y aventuras que marcaron su paso por la USM.

Zurita 2 “Yo no me titulé, entonces, que la vida haya llevado a que la Universidad donde estudié me entregue el grado de Doctor Honoris Causa, me emociona profundamente. Dejo de ser un chico subgraduado, ¡me gradué finalmente! El destacado poeta nacional Raúl Zurita Canessa suena emocionado: faltan solo días para que este viernes 6 pise el escenario del Teatro Aula Magna de la Universidad Técnica Federico Santa María, en un reencuentro muy especial, pues su Alma Mater le entregará el grado de Doctor Honoris Causa. El sexto en los casi 85 años de existencia del Plantel. El primero para un exalumno.

Zurita afirma que es algo muy emocionante para él, por lo cual está infinitamente agradecido de todas las personas que están detrás de este reconocimiento, que busca distinguir su vasta trayectoria literaria y académica. Con modestia, el poeta dice que no es un premio merecido, pero que valora el gesto en toda su magnitud. “Sobre todo como un gesto de cariño y de amor para alguien que pasó por allí, que estuvo entre ellos y que finalmente hizo su camino, como sea, pero lo hizo”, expresa.

Respecto a lo que se vivirá este viernes, el exsansano asegura estar tranquilo. “Estoy en un estado de gratitud. Además, se lo han tomado tan en serio, que me emociona. Sé que en todas las sedes y campus hay actividades por esto, pero no creo que pueda participar en todas, ya que me cuesta un poco moverme, pero, que hayan instancias en torno a mi poesía, me hace sentir muy honrado”.

Pasión matemática

Desde que estaba en el Liceo José Victorino Lastarria, en Santiago, Raúl Zurita quiso estudiar ingeniería. Su pasión por las matemáticas, hizo que este fuera un camino lógico a seguir. Cuando estaba en ya sus últimos años de escolaridad, viajó a Valparaíso a visitar universidades y llegó a la USM.

“Vine a conocerla y me encantó. En el camino me ocurrieron algunas cosas inesperadas que me hicieron elegirla. A pesar que detallaré todo eso este viernes, sí puedo adelantar que fue algo que no está para nada relacionado con la ciencia ni la ingeniería. Vi algo que me hizo volver y elegir a la USM por sobre otras”, comenta.

Hijo de madre viuda y con una situación económica que no le habría permitido estudiar en la educación superior, ingresó como interno el año 1967 y desde su primer año fue un activo participante de las diversas actividades que ocurrían en el campus. “Tenía sólo 17 años y asistí a los comienzos de la Reforma Universitaria, la cual no alcanzó a desarrollarse porque vino el Golpe Militar”, relata, subrayando que desde el primer año vivió intensamente su vida como estudiante. “Conocí tipos maravillosos que me acompañan hasta hoy y son grandes seres con los que he vivido, con los que he seguido mi vida”, recuerda.

El literato estuvo muchos años como interno, “donde estudié totalmente gratis. Me casé muy joven y tuve dos hijos, por lo que me fui a vivir a Concón, pero mientras estuve viviendo en la USM, era todo de una regularidad y rutina impresionantes. Era un mundo autosuficiente, donde tomábamos desayuno, almorzábamos, cenábamos. Un mundo cálido, donde había gente que en su gran mayoría era de escasos recursos”, añade.

Zurita piensa unos segundos cuando se le consulta por su relación con los profesores de la USM. En ese momento, explica que como cualquier estudiante, “habían algunos que quería mucho y otros que no quería nada”. No obstante, rememora con “especial devoción” a dos de ellos que marcaron su paso por el Plantel.

“Carlos González de La Fuente fue mzurita 3i profesor de matemática y después secretario de estudios. Creo que me tenía ‘buena barra’ y que entendía que yo era algo diferente. A veces nos poníamos a recitar poesías a toda voz en el patio y él se quedaba mirándonos. Las veces que acudí a él por atrasos en inscribir ramos o cosas así fue comprensivo. También estaba otro profesor de la misma área que era una eminencia, un extraordinario matemático que se llamaba Roberto Frucht. Él fue vital para mí, a pesar de que sólo tuve un año con él, pero en una clase de 40 minutos me marcó por el resto de mi vida”, repasa. “Nos dijo una vez, mientras presentaba la resolución de una fórmula, que nosotros como estudiantes nunca íbamos a entender la belleza de lo que nos mostraba. Pero no era así, yo lo había entendido. Eso me quedó absolutamente marcado. Para siempre”, confiesa.

La escritura

El poeta asegura que siempre tuvo un especial gusto por escribir, incluso mientras estaba en el colegio. Pero no fue hasta que ingresó a la USM donde definitivamente pudo sacarlo a la luz. No obstante, sentía la misma pasión por la ingeniería, especialmente por los ramos de corte teórico.

“Aquí en la Universidad tuve la oportunidad de mostrar mis primeros escritos, junto a un grupo donde estaba Roberto Prada, Jacobo Homsie, que son desde entonces mis amigos más cercanos y queridos, Juan Carlos Echazú, José Delgado y muchos otros. Gracias a este grupo de estudiantes me sostuve dentro, ya que nos importaba mucho escribir, teníamos un ambiente especialmente receptivo, era impresionante. Leíamos a toda voz poemas en el patio, los pegábamos en los muros. Además, eran otros tiempos, los cuales estaban fuertemente marcados por la cosa política. Vivíamos en un mundo efervescente, entonces, que yo hiciera poesía, era parte de un todo, no era extraño”, agrega.

Es en sus tiempos universitarios cuando asegura que leyó como nunca en su vida. Estando en la USM conoció a Arturo Gutiérrez, un compañero de cursos superiores ligado al surrealismo, quien lo lleva a reencontrarse con la lectura. “Él me comenzó a pasar algunos libros que era increíbles y desde ahí, yo no paré más. Esos años en la USM –que fueron casi 7 años- fueron extraordinarios en todo sentido. Fueron años de gran intensidad para mí”. Y agrega: “Todo lo que soy, tiene que ver con esta Universidad. Mi vida pasa por ahí muy fuertemente”.

Poesía e ingeniería

Respecto a la relación que existe entre la ingeniería y la poesía, Zurita es enfático en responder. “No hay una gran diferencia entre planificar, construir un puente o construir un libro de poemas. Es eso, una construcción, un trabajo que tienes que hacer. Incluso, a veces escribir un poema es más difícil que construir un puente, sin embargo, en ambos debes calcular datos y asegurarte que no se puede caer. Es esa cierta razón de rigor y verificación que viene de la formación de ingeniero”, comenta.

En un principio, Zurita asegura que el dedicarse a la poesía no es algo que quisiera, pero, su perspectiva cambió una vez vivido el 11 de septiembre de 1973, donde su imperiosa necesidad de encontrar un trabajo y el rechazo que generaba el no estar titulado, incentivaban esta escritura por una suerte de desesperación.

“Creo que la poesía se impuso de alguna forma en mi vida. Es como una especie de vocación, algo que no se puede evitar, aunque se quiera”, sentencia el nuevo Doctor Honoris Causa de la USM.

La investiduraZurita 1

Durante toda esta semana, la USM estará homenajeando al poeta, ad portas de la premiación del viernes 6. Ese día, a las 10:00 horas, Raúl Zurita participará en dos actividades en la Biblioteca Central de la USM, inaugurando la exposición “Zurita, el trascendido de su obra” y lanzando su libro “Ensayos escogidos”, ocasión en la que firmará ejemplares.

Luego, a las 11:00 horas, inaugurará una placa junto a un árbol que, a modo de testimonio vivo, será plantado en los jardines del Plantel, dando paso a la solemne ceremonia que, a partir de las 12:00 horas, lo investirá como Doctor Honoris Causa, en el Teatro Aula Magna del Plantel.

Hay 4 comentarios en esta noticia

Horacio Badilla Publicado el 5 d noviembre d 2015 a las 20:22

Un merecido reconocimiento a un gran escritor , la USM también tiene una tremenda deuda con otros estudiantes brillantes de esa misma generación que fueron marginados por razones políticas y que tuvieron que graduarse en el extranjero pero que al regreso han echos muchos proyectos de gran importancia en Chile y el mundo .

JAIME ALBERTO DAVILA CABEZAS Publicado el 7 d noviembre d 2015 a las 19:15

Merecido homenaje al entrañable Zurita. El con su poesía desgarradoramente biográfica ha elevado la bandera de la USM a las alturas de la cordillera de los andes . Extrañé en su discurso de graduado honoris causa una mención al taller de literatura dirigido por el Profesor Eduardo Sanfurgo , y en el cual el ya deslumbrara como ayudante a comienzos de la década de los 70.
Tuve el privilegio de asistir a la ceremonia de su investidura el 6-11-15 , su discurso nostálgico donde recordó , entre otros, a los inolvidables maestros Carlos Gonzalez y Roberto Frucht.
¡ FELICITACIONES ! estimado Raul

exequiel medina Publicado el 14 d noviembre d 2015 a las 18:49

Es verdad… uno se atrapa en la universidad

David Guzman S Publicado el 17 d noviembre d 2015 a las 17:28

Yo fui testigo de la pasada de Raul por la Universidad.Yo tambien era becado y recibia todo gratuitamente.
Era facil encontrar a Raul en el casino chico del segundo piso.
Todo lo que soy se lo debo a la Universidad Santa Maria.
Me enseño a pensar y le estoy profundamente agradecido.

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